martes, 21 de febrero de 2012

Desayuno con diamantes

Si tuviese que nombrar una actriz, sin duda diría Audrey Hepburn, y una película, seguro que Desayuno con diamantes. Un vestido negro maravilloso, gafas de sol y un café delante de Tiffany's forman la imagen más inolvidable de la cinta.

Me fascina la historia de la frívola jovencita que es feliz desayunado delante de aquellos valiosos minerales y que finalmente se rinde a la evidencia del amor verdadero. ¡Qué bonito!

¿Pero y si en vez de desayunar mirando los diamantes hubiese desayunado esos mismos minerales?
Desde luego el espectador se habría quedado boquiabierto, la chica se habría roto algún diente y la película no habría sido catalogada como una historia romántica, sino más bien como comedia...

¡Claro, que para gustos los colores! Y eso mismo debió pensar mi pequeña está mañana en el parque. La senté en el arenero y al principio no le hizo mucha gracia ensuciarse las manos con la arena...hasta que encontró una piedrecita negra y, sin pensarlo dos veces, ante mi perpleja cara, se la metió en la boca.

¡Blanca, que eso no se comeeee!...pero muy mal no debía saber porque lloró cuando se la saqué de la boca. Está claro que mi hija prefiere la otra versión de la película y no puedo juzgarla porque no he probado nunca a qué saben los minerales. Quizás están muy buenos.

Lo que me ha quedado muy claro es que de momento las visitas al arenero tendrán que dejarse para cuando sea un poquito más mayor, que yo sí prefiero la versión más tradicional.


4 comentarios:

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    1. Gracias Concha. Es una realidad eso de que crecen por días... :D

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  2. Vaya exploradora que está hecha tu pequeñaja :)

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    1. Carol, no te haces una idea ;)
      Le gusta probarlo todo!!! Un besote

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