lunes, 12 de marzo de 2012

La maldita señora de rojo

No hay nada que odie más en el mundo mundial (como diría Manolito Gafotas) que los anuncios de compresas. Que si la señora de rojo que te persigue, que si las adolescentes bailando como locas, que si me mojo cuando llueve y soy feliz o el "sí, tengo la regla pero no me importa"... ¿Perdona? ¿A quién no le molesta? ¡Al tío que ha hecho el anuncio!

Pues sí. Ha vuelto a mi vida la señora de rojo o como la queráis llamar. Snif, Snif...Con lo feliz que estaba yo sin acordarme de ella durante dos preciosos, maravillosos y cortos dos años (9 meses de embarazo y 15 más)

Ya sé que soy mujer, que forma parte de mi sexualidad, que se supone que es mu rebonito y blablabla. Pero ni me convencieron esos argumentos con 12 años ni me terminan de convencer con 33.
Además, es que siempre que me visita me trae el pack completo SPM (Síndrome PreMenstrual) y todos los extras: Dolores muy  fuertes, cambios de humor, sensibilidad, irritabilidad, llanto fácil, granitos de adolescente, barriga hinchada como una pelota...y un largo etcétera que me está dando escalofríos!

Como Blanca no había reducido en los últimos meses lo que mama me ha pillado totalmente desprevenida. Quizás está mamando cada vez menos y no me he dado cuenta. Quizás está más cerca el destete de lo que yo pensaba...
¡¡Y para eso sí que no estoy preparada!! :(

jueves, 8 de marzo de 2012

¡A hacernos las suecas!


Esta mañana me mandaron la información de una charla-coloquio que iba a realizar en Tomares la socióloga Isabel Aler, profesora de la Universidad de Sevilla. El tema era "Madres trabajadoras: Realidades y Utopías". En el correo me indicaban además que ella critica el modelo de trabajo actual en España y que defiende el modelo sueco de un año de permiso retribuido, con opción a otro año más sin salario pero con reserva del puesto de trabajo. También defiende la ampliación del permiso por maternidad y la implantación de un salario básico “para las madres que se dedican a la crianza”.

¿Quién podría resistirse a un debate tan interesante? Yo desde luego no, así que allí nos plantamos Blanca y yo. Ha sido una charla interesantísima, primero por los temas abordados que afectan a casi todas las mujeres en nuestra sociedad y, segundo, porque gracias a la forma que ha tenido de exponerlos nos ha dado nuevas perspectivas para ver cómo son las cosas en realidad. De todo lo expuesto, yo me quedo con varios puntos que considero importantes:

Un dato que me resulta muy aclaratorio
De todas las ramas de la medicina que más afectan a las mujeres, como son la ginecología o la pediatría, no hay ninguna Cátedra en manos de una mujer en toda España. Esto para mí ha sido muy aclaratorio y ahora entiendo por qué se han instrumentalizado-intervenido tanto los partos. Los creadores de los protocolos son hombres que no saben ni sabrán lo que es parir. (Esto que he dicho es políticamente incorrecto pero es lo que pienso)

Vulnerabilidad

Isabel nos ha hablado de la vulnerabilidad que tenemos las mujeres después de dar a luz. Se trata de un estado perfectamente natural dirigido a cuidar y amar a nuestros recién nacidos, a temer por ellos. El problema radica en que en ese estado también tenemos cierta indefensión ante el entorno y las críticas, pudiendo ser influenciadas por otras opiniones y renunciando a nuestros instintos más primarios por hacer caso a dichos comentarios.

Empoderamiento

Debido al estado de vulnerabilidad hay que dejar espacio a las mujeres para se empoderen, tomen conciencia de su nueva maternidad y puedan tomar las riendas de la crianza de sus hijos. Una amiga mía decía que la mejor ayuda era la que, al parir, te limpia la casa y te hace la comida para que TÚ te hagas cargo de tu bebé... ¡Y cuánta razón tenía!

Madurez
Esto dará una nueva perspectiva a muchas personas sobre los niños. La infancia no es un preludio de la edad adulta y la madurez, los niños son perfectamente maduros como niños y los adolescentes como adolescentes. No son personitas a medio formar o carentes de madurez, sino que tienen el desarrollo adecuado a la edad que tienen.

Éstas son sólo algunas pinceladas de dos horas que han dado para mucho. Es maravilloso pasar la tarde con personas que piensan como tú, que no te ven como a un bicho raro y, sobre todo, que hablan con tanto respeto y cariño de los niños. Si somos europeos para pagar impuestos y para otras cosas, también deberíamos unificar en toda Europa las prestaciones sociales. ¡¡Seamos como las suecas!!

martes, 6 de marzo de 2012

¿Podemos educar sin premios ni castigos?


Cuando digo que la maternidad cambió todo mi mundo no es una simple frase hecha. Tener a Blanca entre mis brazos por primera vez cambió mis prioridades y mi escala de valores, y también ella, al ir creciendo, me va enseñando un camino distinto al que nunca hubiese imaginado. Vamos creciendo las dos y me va mostrando otros matices de mí misma hasta ahora desconocidos, que me hacen cuestionar las cosas que antes eran evidentes.

Tenemos muy claro que no queremos educar a nuestra hija con violencia ni verbal ni física. Sabemos que no queremos usar condicionamiento con ella para conseguir que no nos moleste si se despierta por la noche, que ingiera más cantidad de comida o que se someta sin cuestionar nada. Pero hasta anoche nunca me habría cuestionado si sería posible educar sin refuerzos.

Todo empezó por casualidad, cuando en Bebés y Más leí la entrevista que le hacían a la psicóloga Teresa García, de la web Sin Castigos. En dicha entrevista explica con bastante claridad que para que realmente pueda funcionar la educación con premios y castigos, absolutamente todo el entorno debe, de forma consensuada, premiar y/o castigar los mismos comportamientos. Como esto es imposible, porque los hijos no sólo están con sus padres, este tipo de educación no funciona.

A partir de esta entrevista he estado leyendo en otras webs sobre este tema (Foro de Dormir sin llorar, Crianza natural) y de momento sólo he conseguido aumentar más mis dudas.

He leído cosas que me han gustado bastante, todas muy razonables y sobre todo muy sensatas, pero aunque nos propusiéramos educar de otra forma a nuestra hija ¿No tendríamos también un entorno que seguiría premiando/castigando?

¿Lograríamos hacer las cosas tan radicamente diferentes a como las hicieron con nosotros? Creo que la educación recibida es una parte importante de cómo somos y que es difícil eliminar ese bagaje.

¿No es inevitable e inherente al ser humano que nos produzca satisfacción o enfado algún comportamiento y se refleje en nuestra cara? Cuando nuestros hijos dicen por primera vez una palabra, gatean, caminan...sonreímos, reconocemos el mérito, premiamos de alguna forma.

Para poder aclarar mis ideas voy a contar con dos bazas importantes:
- El libro "Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos", de Naomi Aldort. Me lo compraré en cuanto pueda.
- Mi madre (maestra, psicóloga y pedagoga), para debatir (espero, no discutir) sobre todo lo que haya leído.

Preveo unas semanas agotadoras. Ya os contaré los logros alcanzados y las conclusiones de mi nuevo aprendizaje. ¡Voy a disfrutar muchísimo porque me parece un tema muy interesante! Pero sobre todo, al final, podré hacer las cosas de la mejor manera posible con nuestra hija, que es lo único importante :D